Samarcanda
Samarcanda es una de las ciudades más antiguas del mundo, que existió con el nombre de Marakanda desde el año 1.000 a. C.
Las primeras crónicas la describen como una ciudad próspera y densamente poblada, rodeada por una muralla defensiva de unos 10 Km. de longitud. Samarcanda fue sucesivamente ocupada por las tropas de Alejandro Magno, guerreros de califatos árabes y las hordas de Gengis Khan. A lo largo de la historia, la ciudad ha sido destruida y reconstruida en diversas ocasiones, llegando a ser una encrucijada muy importante en la Ruta de la Seda.

Por su ubicación
estratégica, Samarcanda recibió influencias persas, indias, árabes y chinas. La
ciudad alcanzó su plenitud bajo el reino de Tamerlán (1370 – 1405), el gobernante que creó el mayor imperio de su
tiempo, del cual Samarcanda había de ser la capital, con sus espléndidas
murallas, mezquitas, palacios, caravanserais, madrasas y bazares. Desde la
plaza central partían seis amplias avenidas a modo de rayos solares, en sus mercados
especializados se vendía tan sólo un tipo de mercancía. Samarcanda producía el
papel y terciopelo de mayor calidad. Extramuros se construyeron trece magníficos
parques, con cascadas, fuentes y palacios.
Tras la muerte de
Tamerlán, su imperio se desmoronó, aunque las riquezas que acumuló bastaron a
su nieto Uluzbek para continuar la construcción de la ciudad y desarrollar las
artes y oficios tradicionales. En el s siglo XIX Samarcanda estuvo bajo dominio
del Emirato de Bukhara y, posteriormente, de Rusia, convirtiéndose en la
capital de la República Socialista Soviética Uzbeca. Hoy en día Samarcanda es
la segunda ciudad más poblada de Uzbekistán, con 500.000 habitantes.
La ciudad conserva
múltiples tesoros arquitectónicos, testigos de su fastuoso pasado. La Necrópolis
de Shah – i – Zinda (s. XI – XV) se alza al sur del enclave de Afrosiab y
consiste en un conjunto de mezquitas y madrasas que rodean la tumba de Khusama
Ibn Abbas, primo de Mahoma. Todos los mausoleos están bellamente decorados con
cerámica vidriada, mosaicos en las cúpulas y en los interiores.
El Mausoleo de Gur – Emir
(s. XV) fue construido por Tamerlán para su nieto Mukhammad Sultan y
posteriormente se convirtió en el sepulcro para los miembros del Clan Timúrida.
Aquí se encuentran los restos de Tamerlán, sus hijos y nietos, incluyendo al
famoso astrónomo Ulughbek. El interior del mausoleo está decorado con la
técnica Kundal, con pinturas azules y
doradas. Los muros y la cúpula están cubiertos con ornamentos e inscripciones
doradas.
En la Plaza de Registán
(s. XV – XVII) se encuentran tres importantes madrasas: Ulugbek (s. XV), Sher –
Dor y Tillya – Kori (s. XVII). La plaza fue
el centro de la vida pública en la Edad Media, se restauró en 1920 y
actualmente es un destacado atractivo turístico donde puede verse, por la
noche, un espectáculo histórico musical.
La Mezquita de Bibi –
Khanum (s. XIV i XV) fue construida por orden de Tamerlán tras el éxito de su
campaña en la India. Tamerlán quería que la mezquita fuese el monumento más
famoso de todo Oriente. Se implicó en su construcción a los mejores arquitectos
y a los artistas más hábiles de todo el imperio de Tamerlán. A pesar de todo,
los terremotos y algunos errores en la construcción causaron su destrucción.
Sin embargo, actualmente se encuentra restaurada en su
práctica totalidad.
El Observatorio de
Ulughbek (s. XV) se alza sobre el monte de Chupan – Ata, a las afueras de
Samarcanda. Desde este lugar Ulughbek y sus asistentes observaban las
constelaciones y crearon el famoso catálogo de estrellas Zindji Guragani. Estudios arqueológicos de 1908 han sacado a la luz
la parte subterránea del sextante que se encuentra en los fundamentos del
edificio, originalmente de tres pisos y de forma cilíndrica.
Ruta de la Seda
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