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La combinación
ideal, la primera semana en un país muy virgen
y desconocido: testimonio de reinos desaparecidos, vegetación
exhuberante, plantaciones de té, recuerdos coloniales,
desmasificación, etc., para acabar en uno de
los pocos sitios de la tierra que siguen en su estado
natural: las islas Maldivas, pardisíacos atolones
de arena blanca y lagunas de agua cristalina, con impresionantes
arrecifes de coral. Sinceramente no os lo podéis
perder. |