APUESTA POR EL AFRICA CENTRAL


Durante las últimas navidades que pasé en la costa rochense de Uruguay pude leer el libro sobre Iradier, uno de los pocos, sino el único, explorador decimonónico que el decadente Imperio Español ha parido en África. Está claro que pocos Stanleys o de Brazza podíamos crear con sólo una colonia en el África ecuatorial…el actual estado de Guinea Ecuatorial. Leyendo las experiencias de este curioso navarro, palúdico y abandonado por las instituciones españolas (que raro) me he transportado a esa costa africana, cubierta de infinitos manglares, espesas selvas y bantúes antropófagos… A pesar de que tras casi 150 años de presión misionera, cambios económicos y deforestación implacable, esa África que describe Iradier ha cambiado mucho, uno todavía respira ciertos aromas de antaño cuando penetra en piragua alguno de esos afluentes de algun gran río, que finalmente muere en el océano. La mirada penetrante del bantú, los bailes frenéticos de los clanes pigmeos, el olor a humo y hojarasca podrida, brumas que parecen difuminar el ambiente como si una fuerza quisiera transportarnos a esa África mítica de la novela de Joseph Conrad.

 

Países como Camerún, Gabón, República Centroafricana y Congo tienen mucha poesía de ésta, para mi elemento básico para no perder ese gustito miedoso que tenemos muchos de los que nos gusta viajar. Como esos adolescentes que miran pelis de miedo para disfrutar asustándose, yo apuesto por las sensaciones que ofrecen las selvas todavía extensas y misteriosas del África Central.

 

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Requisitos imprescindibles para vivir las selvas africanas:

 

 

1-piragua con negros con o sin camiseta que canturreen mientras reman

2-ropa ligera, colores caqui, gorro del coronel ese, gafas de sol por la resolana, pañuelo granate al cuello

 

3-guia pigmeos, tanto da si es baka (este de Camerún) como badgeli (sur de Camerún) lo importante es el savoir faire de estos hombrecillos que dominan el bosque y su espítiritu como nadie

 

4-mochila no muy cargada -por el tema de las hojas cubriendo barro que chupa- con agua, la camara envuelta en bolsa plástica y la clásica navaja suiza o murciana

 

5-calzado que se pueda mojar, calcetines de recambio

 

6-linterna -las copas de los árboles crean una noche oscurísima

 

7-tienda de campaña aymara, o era quechua? en la selva llueve, o sea que a cubrir ‘le champignon’

 

8-no hace falta mapa, ya tienes el guía pigmeo que también se pierde…

 

Los viajeros que hayan viajado por las Áfricas esas más chungas, las que dicen ‘quai?‘ cuando preguntas por el looodge (pon acento pijo) y que dia si dia tambien le menú, consiste en pollo viejo -que también corrió antes de morir-, patatas aceitosas y piña súper ácida -si la hay-, os invito a iros al centro -no me refiero votar a… qué partido de centro tenemos en casa nuestra? al corazón de África. Sí, después de un clásico Mali-Burkina, un Valle del Omo con mucho plato y alguna teta tatuada y quizás un Benín-Togo en plan coñazo, os digo iros pal bosque! Y qué África tiene bosque con plantas como las que tiene la iaia en el salón pero multiplicadas por 1000? pues la que os he mencionado previamente: CAMERUN, GABON, REP. CENTROAFRICANA, LOS DOS CONGOS, NUESTRA QUERIDA Y OLVIDADA (OBIANG NO AYUDA) GUINEA.

 

Mi apuesta por el África Central se erige como un sí al turismo maduro y que marque endencias y cambios a mejor…ese turismo que quizás pueda frenar talas (pa hacer muebleria pa chinos y señores blancos que pasan de to), la destrucción de cosmovisiones tan flipantes como las de los pigmeos baka y badgeli de la jungla camerunesa…sí, sí, esas historias simbólicas (como todas) de que vinimos de una serpiente o de una virgen, o de quien sea, y encima sepan imitar el sonido de un mandril en celo (y no me cachondeo)…. todo esto: selvas, bestias y gentes no pueden desaparecer así como así -y me río de las inercias-. Oooh que vella idea, el turismo como salvación -no soy cínico- el turismo como revolución, como ojos que paren esa impunidad con la que actúan algunos gorilones -tambien en la semi-niebla- para decidir si un bosque frágil y único y una cultura frágil y única se conviertan en un mueble de despacho snob o en un ciudadano como dios manda….un pigmeo con chándal y corbata -there’s something wrong!-.

 

Vivamos y dejemos vivir en el África Central, las selvas los bichos y sus gentes…seguro que Obama estaría de acuerdo.

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Comentarios de los Lectores

Sólo he viajado una vez a África y fué al desierto, a Namibia. Ha sido uno de los viajes más duros e intensos. Una de las cosas que más recuerdo es la mirada profunda y penetrante de la gente, incluso de los niños, y su elegancia y dignidad al moverse. Y sobretodo me impresionó lo dura y extrema que parece la vida allí, y lo fragil que es el ecosistema. Estoy deacuerdo contigo: vivamos y dejemos vivir.

He tenido la gran suerte de haber podido recorrer selvas centro-africanas frondosas. Tan frondosas que la vista se limitaba a 1.50m de distancia de nuestros ojos. Tanto que al sobrevolarlas no se podia distinguir el suelo por las copas de los árboles apelmazados los unos contra los otros. He tenido la suerte de adentrarme en esta espesura guiada, como tú, por pigmeos Baka’a.
Y he vivido el miedo que se siente al dormir en plena selva y oir el ruido que ella produce en pleno silencio.
He tenido este privilegio. Que afortunada soy!