Ghana, Togo y Benín: la Costa de los Esclavos
Mientras diseño junto a Euloge, nuestro corresponsal y guía en el Golfo de Guinea, un nuevo viaje por Ghana, Togo y Benín, recuerdo porque esta región de África es tan fascinante. A pesar de la colonización europea, la trata negrera y los actuales abatares de la Globalización cultural y económica estos tres países africanos siguen fieles a sus cultos animistas, representados por la liturgia vudú (voodoo). Al igual que Guatemala y Bolivia destacan por su población mayoritariamente indígena, Bali por ser la última isla hinduista del Archipiélago Indonesio, Ghana, Togo y Benín son únicos en el mundo porque la mayoría de sus poblaciones no profesan ninguna religión mayoritaria como el Islam o el Cristianismo. Más del 70% de los pueblos que habitan estas tres naciones del África Occidental viven acorde con el ritmo de los tambores, las danzas y los sacrificios para no romper el nexo con el mundo de los muertos. La palabra vudú (voodoo) acuñada en Benín, proviene de la palabra yoruba ‘ánima’. Recorriendo los barrios de los centros urbanos o los pueblos de Benín o Togo uno comprueba la fuerza de la tradición; África late con fuerza en la Costa de los Esclavos.
La última vez que acompañé un grupo como guía a Benín (octubre de 2006) enfoqué la ruta en descubrir, sentir y vivir la religiosidad o filosofía africana a través de los rituales vudú de las diferentes regiones tribales de Benín. Penetrar en este mundo místico e intenso sólo es posible de la mano de un buen guía, y no lo digo por mi. Durante todo el viaje nos acompañó mi amigo Euloge, actual responsable de la agencia Benin Expeditions de Cotonou. Gracias a Euloge pudimos presenciar y acercarnos a la realidad cultural de los benineses. A pesar del interés que nos despiertan otras formas de conectarse con lo desconocido, países como Benín, Togo o Ghana también destacan por su legado histórico… En las poblaciones de costa de Elmina (Ghana), Togoville (Togo) y Grand Popó (Benín) podemos admirar la bella fusión de estilos arquitectónicos, fruto de siglos de mestizaje cultural entre África, Europa y América.
El comercio de oro, marfil, especias y más adelante esclavos, marcó para siempre la historia de estas costas africanas, y de toda la Humanidad. Contrariamente a lo que se piensa, la mayoría de africanos que partieron a la fuerza hasta las plantaciones de Cuba, Brasil o Alabama, no salieron desde la Isla de Gorée (frente a Dakar en Senegal). Más del 70% de los afroamericanos tienen sus raíces en países como Ghana, Togo o Benín, de ahí el nombre ‘Costa de los Esclavos’. Fue histórica la visita del músico afroamericano Louis Armstrong a Accra (Ghana) en los años 1960s para conocer la tierra de donde salieron sus antepasados…
Pero a pesar de esta dramática historia (se calcula que fueron arrancados de su tierra más de 50 millones de indivíduos), países como Ghana, Togo o Benín destacan por la amabilidad de sus gentes, la tranquilidad política y económica (no siempre ha sido así) y los interesantes contrastes entre una costa repleta de historia, largas playas de arena blanca y ambiente ecuatorial y las regiones más interiores, de clima saheliano, con más presencia del adobe en sus poblados, culturas islamizadas y grandes naturales áreas protegidas. Junto a la gran diversidad y la estabilidad, uno de los grandes atractivos de Ghana, Togo o Benín es su virginidad, muy poco conocidos por el turismo internacional, todavía guardan esa inocencia tan rara en nuestros tiempos de galopante globalización.
El viajero en estos destinos africanos puede proponerse visitarlos en unos 20 días o focalizar el viaje en uno sólo. Pasar de un país al otro no es complicado, pero es clave tener un buen guía que sepa introduciros en el fascinante mundo del vudú africano.
