Mi primera vez en África Negra
Fue a finales de 1988… Barrio Sésamo con los bailes de Txema y Don Pin Pon y pan con nocilla de dos gustos/colores marcaban mis tardes con 10 años cumplidos. Vivíamos en una ciudad de la gran área metropolitana de Barcelona y la economía -bolsa- iba bien, por lo que oía en casa. Ese frío invierno, con helada vallesana marcando los biorritmos viajamos -toda la familia- a Camerún. Con el anorak azul ochentero y mi primer walkie-talkie me monté en un avión que, previo paso por París, nos llevó a Douala, capital económica de Camerún.
Para ese entonces, mi conocimiento de África se limitaba a una salida con el cole a río león safary en el seco sur tarragonés y al ‘aterrador’ Rey Baltasar…. sí, sí el mío era el ‘negre’, aunque me daba miedo y me metía bajo la colcha de la cama la madrugada del día de ‘reis’ por el pánico que me producía el posible cruce de miradas con su majestad negra!
Sea como sea, tras un poco de salmón, tomatitos cherry y una ciruela a l’armagnac en el avión (eran otros tiempos) aterrizamos en Douala. Medio mareado por el viaje de 6-7 horas salí del avión. Esa luz y el atontamiento retardaron la visualización del personal; de repente estaba rodeado de africanos que me miraban, los primos de Baltasar parecían atravesarme con la mirada, después el bofetón de calor! la humedad del ambiente me recordaba a los invernaderos que visitaba con mi abuela con la asociación ‘Amics dels Jardins’ de BCN, y para rematar ese olor penetrante que eclipsaba cualquier otra cosa olida. Ostras! eso era un infierno y todavía no había bajado las escaleras metálicas del boeing a lo JF Kennedy.

jaja que bó!Ho trovo molt divertit!